Según explicaron al MAM, se trata de lotes que fueron comprados recientemente por la familia Gruber, desde hace años al frente del poder político en el municipio de Puerto Esperanza, ubicado a sólo veinticinco kilómetros de allí. Antes, la propiedad pertenecía a una familia que se dedicaba principalmente al cultivo de cítricos (limón, naranja, mandarinas y pomelos).
Las familias damnificadas lamentaron que se trataba de uno de los pocos espacios de bosque nativo que sobrevivían en la zona, ya que todo el territorio en esas localidades de la zona Norte de Misiones están cercadas por el monocultivo de pino de la empresa chilena Arauco, con la cual Gruber mantendría acuerdos económicos. De allí se proveían de agua, por la existencia de vertientes y cursos de agua, que con el desmonte quedaron en grave riesgo de desaparecer.
Relataron que en los últimos días llegaron tractores Zanello, con los que se hizo tala rasa. Luego se prendió fuego la superficie. Indicaron que camiones retiraron hasta el momento al menos cinco cargas de rollos de madera nativa. Trascendió que la intención de Gruber es plantar pino en el lugar.
Muchas de las familias tenían chachas pequeñas plantaciones de yerba mate y alimentos para el autoconsumo, que fueron totalmente destruidas por las máquinas. Por estas horas los pobladores están sumidos en la angustia y la preocupación.
Desde el MAM hacemos un fuerte llamado de atención al Ministerio de Ecología de Misiones: estos atropellos son reiterados y se producen en “zonas liberadas” en las que se arrasa impunemente con la selva y los humedades, afectando a cientos de familias agrarias o indígenas en situación de vulnerabilidad y desprotección. Llamativamente, siempre intervienen detrás de estas acciones el poder económico (en este caso la empresa Arauco y sus socios), en connivencia con los poderes políticos provinciales y municipales.
Basta de desmonte y destrucción de los bienes comunes. Exigimos serias acciones de control y vigilancia y que se apliquen sanciones efectivas a los responsables de estos graves delitos socio-ambientales.

